• H-Index, una forma de evaluar la calidad científica.

    On: 28 mayo, 2018
    In: Sin categoría
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    La evidencia científica es uno de los pilares del conocimiento médico en todo el mundo. Los estudios clínicos, registros y puntos de vista, en forma de “papers”, son el modo de dar a conocer la información. Pero publicar un paper no es sencillo, y las revistas científicas tienen estándares de calidad que evalúan cada manuscrito que les llega y la rigurosidad a la hora de evaluar un manuscrito para ser publicado pasa diferentes filtros, como el de los “pares”, que son expertos en la materia sobre la cual versa el manuscrito, que lo evalúan, critican, exigen aclaraciones o modificaciones y, en el peor de los casos, rechazan el mismo. Además hay normas éticas, de métodos y estadísticas que hay que cumplir y existen editores en cada una de las revistas que se dedican a evaluar estos puntos. Estos estándares siguen ciertos lineamientos normatizados internacionalmente y si se cumplen la revista puede comenzar a formar parte de los Index Medicus, que son aquellos sitios en donde se reúnen todas las publicaciones que cumplen los requisitos. El mas importante de estos es PubMed, que reúne a las mejores revistas científicas del mundo. No es simple ingresar a PubMed y muy pocas revistas científicas en latinoamérica tienen ese honor. Sin embargo no todas las revistas tienen la misma “calidad” a pesar de estar en PubMed. De acuerdo a cuanto se lean, citen, referencien los manuscritos en ellas, las revistas poseen un score, llamado de “Impacto”, que indica cuan influyente será un paper si es publicado en dicha revista. Mientras mas alto el score de impacto, mas importante  – y mas rigurosa a la hora de publicar – será la revista. En las ciencias duras la revista mas importante es el Nature. En medicina las revistas con mayor factor de impacto son el Lancet y el New England Journal of Medicine. En cardiología, el Circulation, El Journal of the American College of Cardiology (JACC) y el European Heart Journal, entre muchos otros.

    Y, ¿para que sirve todo esta larga introducción? Publicar es una forma objetivable de cuánto investiga, se actualiza y profundiza en sus conocimientos un científico. Es innovar, es descubrir, es correr los límites y avanzar.

    Y así como existe el factor de impacto para medir la calidad de las revistas científicas hay un score que mide la calidad científica de instituciones o personas, el “H-Index”, que mide la calidad profesional en función a las citas que han recibido de sus artículos científicos las personas o instituciones que se dedican a la investigación y el conocimiento. Es una medida de excelencia académica que se obtiene evaluando dos variables, el número de trabajos científicos publicados y la cantidad de veces que los mismos son citados como referencia en la literatura médica mundial. 

    En USA y Europa, al momento de seleccionar personas que cumpliran roles de importancia, como profesores universitarios o académicos, el H-Index es el “gold standard” que se utiliza para evaluar a los diferentes postulantes. Por ejemplo, para ocupar el cargo de Jefe de Cardiología y/o medicina de la Universidad de Erasmus, en Rotterdam, Holanda, los aspirantes debían tener un h-index mayor a 20 (Bruining N, Cummins P, Serruys PW.  EuroIntervention 2011;7:143-7.)

    La investigación es una actividad mal remunerada, que lleva tiempo y sacrificio pero que es la esencia misma de la ciencia. Sin ella no existiría un solo avance ni progreso alguno. Todo sería chato e igual.

    El Centro de Estudios en Cardiología Intervencionista(CECI) al mes de junio de 2019 continúa largamente liderando los índices de calidad académica de nuestro país en el área de Cardiología Intervencionista de acuerdo al H Index y aún ampliando las diferencias con otras instituciones líderes de la Argentina, lo que marca la importante actividad científico/académica de los profesionales del Centro CECI.

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  • Reciente meta-análisis muestra prevalencia de la cirugía convencional(SAVR) sobre el implante percutáneo de válvula aórtica(TAVI)

    Este estudio, que incluyó dos estudios randomizados y 4 estudios observacionales en pacientes con estenosis aórtica y bajo riesgo clínico, mostró similar mortalidad en el período hospitalario entre TAVI y SAVR, pero una mayor sobrevida a los 3 años con SAVR.
    Se incluyeron 3487 pacientes de 6 estudios, 4 de ellos observacionales y 2 randomizados. El TAVI se acompañó de menor insuficiencia renal y riesgo de sangrado pero mayores complicaciones vasculares e indicación de marcapaso definitivo.

    Abstract/Summary

    Background
    Although transcatheter aortic valve replacement (TAVR) is officially indicated for high risk aortic stenosis (AS) patients, the procedure is increasingly being performed in patients who are not at high surgical risk, including a substantial number of low risk patients. However, data on the benefit of TAVR in this patient population is limited.

    Methods
    We conducted a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials (RCTs) and observational studies with propensity score matching (PSM) of TAVR versus surgical aortic valve replacement (SAVR) in patients who are at low surgical risk. The primary outcome was all-cause mortality. The secondary outcomes included stroke, myocardial infarction, bleeding, and various procedural complications.

    Results
    Six studies (2 RCTs and 4 PSM studies) totaling 3,484 patients were included. Follow-up ranged from 3 months to 3 years (median 2 years). The short-term mortality was similar with either TAVR or SAVR (2.2% for TAVR and 2.6% for SAVR, RR 0.89, 95% CI 0.56–1.41, P = 0.62), however, TAVR was associated with increased risk for intermediate-term mortality (17.2% for TAVR and 12.7% for SAVR, RR 1.45, 95% CI 1.11–1.89, P = 0.006). In terms of periprocedural complications, TAVR was associated with reduced risk for bleeding and renal failure and an increase in vascular complications and Pacemaker implantation.

    Conclusions
    In patients who are at low surgical risk, TAVR seems to be associated with increased mortality risk. Until more data in this population is available, SAVR should remain the treatment of choice for these patients.

     http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ccd.27518/abstract

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